En mi consulta veo con frecuencia a madres que acaban de tener un bebé y que llegan preocupadas por un dolor intenso en la muñeca, justo en la base del pulgar. Muchas piensan que se han lesionado sin recordar ningún golpe o traumatismo concreto, y les sorprende cuando les explico que se trata de la tendinitis de De Quervain, una dolencia muy característica del posparto.
Esta lesión debe su nombre al cirujano suizo Fritz de Quervain, quien la describió a finales del siglo XIX. Aunque puede afectar a cualquier persona que realice movimientos repetitivos con la muñeca y el pulgar, es especialmente común en las madres recientes por un motivo muy específico que os explicaré.
Qué es exactamente la tendinitis de De Quervain
Se trata de una inflamación de la vaina que recubre dos tendones que pasan por el lado del pulgar de la muñeca: el abductor largo del pulgar y el extensor corto del pulgar. Estos tendones son como cuerdas que permiten mover el pulgar hacia fuera y hacia arriba, y están protegidos por una especie de túnel o vaina por donde se deslizan.
Cuando esta vaina se inflama y engrosa, el espacio disponible para que los tendones se deslicen se reduce, causando fricción, dolor e incluso una sensación de chasquido al mover el pulgar. Es como si intentaras pasar una cuerda gruesa por un tubo cada vez más estrecho.
Por qué afecta tanto a las madres recientes
Las nuevas mamás son especialmente vulnerables a esta lesión por varios factores que se suman:
- Los cambios hormonales durante el embarazo y el posparto provocan retención de líquidos que puede afectar a estas vainas tendinosas.
- La postura al coger al bebé, especialmente al amamantar o dar el biberón, mantiene la muñeca en posiciones forzadas durante periodos prolongados.
- El gesto repetitivo de levantar al bebé colocando los pulgares bajo sus axilas genera una sobrecarga continua en estos tendones.
- La falta de descanso y la imposibilidad de dar reposo a la muñeca, porque el cuidado del bebé no cesa, impide la recuperación natural.
No es extraño que aparezca en las primeras semanas o meses tras el parto, aunque puede desarrollarse en cualquier momento durante el primer año de vida del bebé.
Síntomas que debes reconocer
El síntoma principal es un dolor en la parte lateral de la muñeca, justo donde termina el pulgar. Este dolor puede aparecer de forma gradual o más brusca, y suele empeorar con ciertos movimientos:
- Al intentar coger objetos con el pulgar y el índice (movimiento de pinza).
- Al cerrar el puño.
- Al girar la muñeca, como al escurrir un trapo o abrir un bote.
- Al levantar al bebé.
Además del dolor, es frecuente notar hinchazón en esa zona, sensibilidad al tacto e incluso una sensación de chasquido al mover el pulgar. Algunos pacientes me comentan que el dolor se irradia hacia el antebrazo o hacia la punta del pulgar.
Cómo hago el diagnóstico
El diagnóstico de la tendinitis de De Quervain es fundamentalmente clínico. En consulta realizo una exploración física donde palpo la zona dolorida y realizo una prueba muy específica llamada test de Finkelstein. Esta prueba consiste en pedirte que cierres el puño con el pulgar dentro y que después inclines la muñeca hacia el lado del meñique. Si esto reproduce o aumenta significativamente el dolor, la prueba es positiva.
Habitualmente no son necesarias pruebas de imagen como radiografías o ecografías para el diagnóstico, aunque en ocasiones recurro a ellas para descartar otras patologías o valorar el grado de inflamación. En mi día a día, registro toda la información clínica y la evolución de cada paciente utilizando DriCloud, lo que me permite hacer un seguimiento personalizado de cada caso.
Opciones de tratamiento
La buena noticia es que la mayoría de los casos responden bien al tratamiento conservador, es decir, sin necesidad de cirugía. Las opciones incluyen:
- Reposo relativo: evitar en la medida de lo posible los movimientos que provocan dolor, aunque entiendo que con un bebé es complicado.
- Férula o muñequera: inmovilizar la muñeca y el pulgar durante algunas semanas ayuda a reducir la inflamación. Suelo recomendar llevarla especialmente por la noche y durante las actividades más problemáticas.
- Hielo local: aplicar frío en la zona durante 15 minutos varias veces al día reduce la inflamación.
- Antiinflamatorios: si no estás dando el pecho, o con precauciones si lo estás, los antiinflamatorios orales pueden aliviar el dolor y reducir la inflamación.
- Infiltración con corticoides: cuando el tratamiento conservador no funciona, una infiltración en la vaina tendinosa suele proporcionar un alivio significativo.
La cirugía solo la planteo cuando todos los tratamientos previos han fallado. La intervención es sencilla, se realiza con anestesia local y consiste en abrir la vaina para dar más espacio a los tendones.
Tiempo de recuperación
El tiempo de recuperación varía según cada caso y el tratamiento empleado. Con tratamiento conservador, la mejoría puede empezar a notarse en unas semanas, aunque el proceso completo puede llevar varios meses. Las infiltraciones suelen dar resultados más rápidos. Si es necesaria la cirugía, la recuperación completa suele lograrse en pocas semanas.
Cuándo debes consultar
Te recomiendo acudir a consulta si experimentas dolor persistente en la muñeca que no mejora con reposo, si el dolor interfiere con tus actividades diarias o con el cuidado de tu bebé, o si notas hinchazón, enrojecimiento o limitación importante del movimiento del pulgar.
Recuerda que este artículo tiene un propósito divulgativo y no sustituye la valoración de un especialista en Traumatología. Cada caso es único y requiere una evaluación personalizada para establecer el mejor plan de tratamiento.