La escoliosis en la adolescencia es uno de los motivos de consulta que con más frecuencia veo en mi práctica diaria. Muchos padres acuden preocupados porque han notado que la espalda de su hijo o hija no está completamente recta, o porque en una revisión escolar les han comentado que debería ser valorado por un especialista. Hoy quiero explicaros cuándo debemos preocuparnos realmente y qué opciones tenemos.
Qué es la escoliosis
La escoliosis es una desviación lateral de la columna vertebral que, cuando la miramos de frente o de espaldas, forma una curva en forma de C o de S. Es importante distinguirla de una simple mala postura: la escoliosis es una deformidad estructural de la columna, no algo que se corrige simplemente poniéndose recto.
La escoliosis idiopática del adolescente, es decir, aquella de la que no conocemos una causa concreta, es la forma más común. Suele aparecer durante el estirón de la pubertad, entre los 10 y los 16 años, y es más frecuente en chicas que en chicos.
Cuándo sospechar que existe un problema
En mi consulta, los padres suelen referir signos que han observado en casa o en la playa. Los más habituales son:
- Un hombro más alto que el otro
- Una escápula (omóplato) más prominente
- La cintura asimétrica, con un lado más marcado
- Cuando se inclina hacia delante, se forma una giba o prominencia en un lado de la espalda
- La cadera desnivelada, con un lado más alto
- La ropa no cae bien o los tirantes del sujetador se deslizan
Es importante aclarar que la escoliosis raramente produce dolor en adolescentes. Si vuestro hijo tiene dolor de espalda significativo, merece la pena investigar otras causas además de la escoliosis.
El diagnóstico en consulta
Cuando un adolescente acude a mi consulta por sospecha de escoliosis, realizo una exploración física completa. El test de Adams es fundamental: pido al paciente que se incline hacia delante con las piernas rectas y los brazos colgando, y observo si aparece una asimetría o giba en la espalda.
Si sospecho que existe escoliosis, solicito radiografías de toda la columna, de pie y en proyección frontal y lateral. Estas radiografías me permiten medir el ángulo de Cobb, que es la forma estándar de cuantificar la gravedad de la curva. Además, valoro la madurez esquelética del adolescente, ya que esto me indica cuánto crecimiento le queda y, por tanto, cuánto puede progresar la curva.
En mi práctica utilizo herramientas como DriCloud para el seguimiento de las mediciones y la evolución de las curvas a lo largo del tiempo, lo que facilita la toma de decisiones terapéuticas.
Cuándo debemos preocuparnos realmente
No todas las escoliosis requieren tratamiento. Las curvas pequeñas, generalmente por debajo de ciertos grados, solo necesitan observación periódica. Los factores que aumentan la preocupación son:
- Curvas moderadas o importantes detectadas cuando aún queda mucho crecimiento
- Curvas que progresan rápidamente en controles sucesivos
- Adolescentes en pleno estirón puberal con curvas significativas
- Curvas que afectan a la zona torácica alta, que tienden a ser más progresivas
El principal problema de la escoliosis no tratada adecuadamente es que puede seguir progresando durante el crecimiento y, en casos importantes, incluso en la edad adulta.
Opciones de tratamiento
El tratamiento depende fundamentalmente de tres factores: el grado de la curva, la madurez esquelética del adolescente y si la curva está progresando.
Observación: Las curvas pequeñas que no progresan solo requieren controles periódicos con exploración y radiografías cada varios meses.
Corsé ortopédico: Para curvas moderadas en adolescentes que aún están creciendo, el corsé es el tratamiento de elección. Su objetivo no es corregir la escoliosis, sino frenar su progresión durante el crecimiento. Requiere un uso prolongado diario, lo que supone un reto importante para el adolescente, pero es muy efectivo cuando se usa correctamente.
Cirugía: Se reserva para curvas importantes o que no han respondido al corsé. La cirugía de escoliosis consiste en corregir la deformidad mediante instrumentación (tornillos y barras) y fusión vertebral. Es una cirugía mayor que requiere experiencia, pero los resultados suelen ser muy satisfactorios.
Cuándo consultar con el especialista
Recomiendo acudir a un traumatólogo especialista en columna si observáis cualquiera de los signos que he mencionado anteriormente. Es especialmente importante hacerlo si vuestro hijo está en plena fase de crecimiento, ya que es cuando la escoliosis puede progresar más rápidamente.
Un diagnóstico precoz permite establecer el mejor plan de tratamiento y evitar que la curva progrese. En la mayoría de casos, con un seguimiento adecuado y tratamiento cuando es necesario, los adolescentes con escoliosis llevan una vida completamente normal.
Como siempre, este artículo tiene carácter informativo y no sustituye una consulta médica personalizada. Cada caso de escoliosis es único y requiere una valoración individualizada por parte de un especialista.