Artrosis de pulgar: tratamiento moderno paso a paso

La artrosis de la base del pulgar, conocida técnicamente como rizartrosis, es una de las consultas más frecuentes que atiendo en relación con la mano. Afecta a la articulación trapeciometacarpiana, es decir, la articulación que une el hueso trapecio de la muñeca con el primer metacarpiano del pulgar. Esta articulación es fundamental para el movimiento de pinza y agarre, por lo que su desgaste genera una limitación importante en la vida diaria.

En mi consulta veo con frecuencia cómo esta patología afecta especialmente a mujeres a partir de los 50 años, aunque también puede aparecer en hombres y en personas más jóvenes con antecedentes de traumatismos o trabajos manuales repetitivos.

Síntomas característicos

Los pacientes con rizartrosis suelen describir un conjunto de síntomas bastante típicos:

  • Dolor en la base del pulgar, especialmente al realizar movimientos de pinza como abrir un bote, girar una llave o apretar con fuerza
  • Hinchazón visible en la zona afectada
  • Pérdida progresiva de fuerza en el pulgar
  • Deformidad progresiva, con la base del pulgar que se va haciendo más prominente
  • Sensación de inestabilidad o debilidad al coger objetos
  • Rigidez matutina que mejora con el movimiento

Lo que más afecta a los pacientes es la dificultad para realizar actividades cotidianas que antes eran automáticas: abrochar botones, escribir a mano durante un rato o simplemente sujetar firmemente un vaso.

Diagnóstico preciso

El diagnóstico de la rizartrosis comienza con una historia clínica detallada y una exploración física cuidadosa. Durante la exploración, realizo maniobras específicas que reproducen el dolor y permiten valorar la estabilidad de la articulación.

La radiografía simple es fundamental y generalmente suficiente para confirmar el diagnóstico. En ella podemos observar el estrechamiento del espacio articular, la presencia de osteofitos (picos de hueso) y la subluxación (desplazamiento parcial) del metacarpiano sobre el trapecio. En algunos casos utilizo DriCloud para gestionar estas imágenes y facilitar el seguimiento evolutivo de mis pacientes.

Clasificamos la rizartrosis en diferentes grados según la severidad radiográfica, lo cual nos ayuda a planificar el tratamiento más adecuado para cada caso.

Tratamiento conservador como primera línea

Siempre inicio con tratamiento conservador, salvo en casos muy avanzados o cuando el paciente ya ha agotado estas opciones sin éxito:

  • Modificación de actividades: adaptar las tareas diarias para reducir la carga sobre la articulación
  • Férulas o ortesis: especialmente útiles durante las fases de dolor agudo, proporcionan reposo articular
  • Antiinflamatorios: para el control del dolor en episodios agudos
  • Fisioterapia: ejercicios específicos de fortalecimiento de la musculatura del pulgar y técnicas analgésicas
  • Infiltraciones: con corticoides o ácido hialurónico, que pueden proporcionar alivio temporal significativo

Este abordaje conservador consigue controlar los síntomas en muchos pacientes, especialmente en estadios iniciales de la enfermedad.

Opciones quirúrgicas modernas

Cuando el tratamiento conservador falla y el dolor limita significativamente la calidad de vida, planteamos la cirugía. Actualmente disponemos de varias técnicas:

Trapeciectomía con interposición tendinosa: consiste en extraer el hueso trapecio y rellenar el espacio con un tendón del propio paciente enrollado. Es la técnica que más utilizo por sus buenos resultados a largo plazo.

Suspensionplastia: similar a la anterior, pero además se reconstruye la suspensión del pulgar con tendones para mejorar la estabilidad.

Prótesis trapeciometacarpiana: reservada para casos seleccionados, sustituye la articulación dañada por una artificial. Aunque suena atractivo, tiene indicaciones muy específicas.

Artrodesis: fusión de la articulación, que elimina el dolor pero sacrifica el movimiento. La reservo para casos muy concretos.

La elección de la técnica depende de la edad del paciente, su nivel de actividad, el grado de artrosis y mis hallazgos durante la exploración.

Recuperación postoperatoria

La recuperación tras la cirugía de rizartrosis requiere paciencia. Generalmente implica:

  • Inmovilización con férula durante 3 a 4 semanas
  • Inicio progresivo de fisioterapia para recuperar movilidad y fuerza
  • Retorno gradual a actividades cotidianas a partir del segundo mes
  • Recuperación completa habitualmente entre 3 y 6 meses

Los resultados suelen ser muy satisfactorios en términos de alivio del dolor, aunque la fuerza puede no recuperarse completamente en todos los casos.

Cuándo consultar con el especialista

Recomiendo consultar cuando aparece dolor persistente en la base del pulgar que no mejora con reposo, cuando hay dificultad para realizar actividades habituales o cuando se observa deformidad progresiva. Un diagnóstico precoz permite iniciar tratamiento conservador con mejores posibilidades de éxito.

Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye la valoración individualizada por un especialista en cirugía de mano, quien determinará el mejor tratamiento según cada caso particular.