Osteoporosis: prevención de fracturas a partir de los 50

La osteoporosis es una enfermedad esquelética que se caracteriza por una disminución de la densidad ósea y un deterioro de la microarquitectura del hueso. En términos más sencillos, los huesos se vuelven más porosos, frágiles y propensos a romperse. En mi consulta veo con frecuencia pacientes que sufren fracturas por traumatismos mínimos, fracturas que en condiciones normales no deberían producirse. La buena noticia es que la osteoporosis se puede diagnosticar antes de que aparezcan las fracturas, y existen medidas eficaces para prevenirlas.

Por qué aumenta el riesgo a partir de los 50

A partir de los 50 años, especialmente en mujeres tras la menopausia, se produce una pérdida acelerada de masa ósea. Los estrógenos, hormonas que protegen el hueso, disminuyen drásticamente en esta etapa. Los hombres también pierden densidad ósea con la edad, aunque de forma más gradual. Este proceso natural convierte a cualquier persona mayor de 50 años en candidata a desarrollar osteoporosis, sobre todo si existen otros factores de riesgo como antecedentes familiares, bajo peso corporal, tabaquismo o tratamientos prolongados con corticoides.

Las fracturas más frecuentes

Las fracturas osteoporóticas más habituales que trato en mi práctica diaria son:

  • Fracturas de muñeca, especialmente del radio distal, que suelen producirse al apoyar la mano en una caída.
  • Fracturas vertebrales, que pueden aparecer incluso sin traumatismo previo y provocar dolor de espalda intenso y pérdida de altura.
  • Fracturas de cadera, las más graves por su impacto en la autonomía y calidad de vida del paciente.
  • Fracturas de húmero proximal, en el hombro, también relacionadas con caídas.

Estas fracturas no solo causan dolor y limitación funcional inmediata. También pueden desencadenar una cascada de complicaciones, pérdida de independencia y, en el caso de las fracturas de cadera, un riesgo importante de mortalidad.

Cómo se diagnostica la osteoporosis

El diagnóstico de la osteoporosis se realiza mediante una prueba llamada densitometría ósea o DEXA. Se trata de una radiografía especial de baja radiación que mide la densidad mineral del hueso, habitualmente en la columna lumbar y la cadera. El resultado se expresa mediante un valor llamado T-score: un valor por debajo de ciertos umbrales indica osteopenia (densidad ósea baja) u osteoporosis.

Recomiendo esta prueba a todas las mujeres a partir de los 65 años y a los hombres a partir de los 70. También debe realizarse antes si existen factores de riesgo importantes. En mi consulta, cuando utilizo el software médico DriCloud para gestionar el historial clínico de mis pacientes, puedo hacer un seguimiento preciso de estos valores y planificar controles periódicos.

Prevención: la mejor estrategia

La prevención de fracturas en pacientes con osteoporosis o en riesgo de desarrollarla se basa en varios pilares fundamentales:

Calcio y vitamina D: Son esenciales para la salud ósea. La dieta debe incluir lácteos, pescados azules, frutos secos y verduras de hoja verde. En muchos casos es necesario suplementar la vitamina D, especialmente en nuestro medio donde, paradójicamente pese al clima, existe un déficit generalizado.

Ejercicio físico: El ejercicio con carga de peso, como caminar, subir escaleras o ejercicios de resistencia, estimula la formación de hueso. También es fundamental el trabajo de equilibrio y fuerza muscular para prevenir caídas.

Evitar tóxicos: El tabaco y el alcohol en exceso aceleran la pérdida de masa ósea. Dejar de fumar es una de las medidas más eficaces.

Prevención de caídas: Muchas fracturas se producen por caídas evitables. Recomiendo revisar la vivienda (eliminar alfombras, mejorar la iluminación, instalar asideros en el baño), usar calzado adecuado y revisar la medicación que pueda provocar mareos o inestabilidad.

Tratamiento farmacológico

Cuando la densitometría confirma osteoporosis o cuando existe un riesgo elevado de fractura, es necesario iniciar tratamiento farmacológico. Existen varios grupos de medicamentos:

  • Bifosfonatos: Son los más utilizados. Frenan la destrucción del hueso.
  • Denosumab: Un anticuerpo que también reduce la resorción ósea.
  • Teriparatida y romosozumab: Fármacos anabólicos que estimulan la formación de hueso nuevo, reservados para casos de osteoporosis grave.

La elección del tratamiento depende de múltiples factores que valoramos de forma individualizada. Es fundamental mantener el tratamiento el tiempo recomendado, ya que su abandono prematuro anula los beneficios obtenidos.

Cuándo consultar con un especialista

Debes consultar si tienes más de 50 años y presentas factores de riesgo, si has sufrido una fractura con un traumatismo mínimo, si notas pérdida de altura o dolor de espalda persistente. También si estás en tratamiento prolongado con corticoides o tienes antecedentes familiares de osteoporosis.

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa pero prevenible. Una valoración a tiempo y la adopción de medidas preventivas pueden evitar fracturas que comprometan tu calidad de vida. Recuerda que este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la consulta con un especialista en traumatología.