Rotura de menisco: artroscopia, sutura o meniscectomía

La rotura de menisco es una de las lesiones de rodilla más frecuentes que veo en mi consulta. Muchos pacientes llegan preocupados tras recibir el diagnóstico, con dudas sobre si necesitarán cirugía y, en caso afirmativo, qué tipo de intervención es la más adecuada. Hoy quiero explicaros las principales opciones quirúrgicas cuando el tratamiento conservador no es suficiente: la sutura meniscal y la meniscectomía, ambas realizadas mediante artroscopia.

Qué son los meniscos y por qué son importantes

Los meniscos son dos estructuras de fibrocartílago con forma de media luna que se sitúan entre el fémur y la tibia, actuando como amortiguadores de la rodilla. Tenemos dos en cada rodilla: el menisco interno (o medial) y el externo (o lateral). Su función es fundamental: distribuyen las cargas, estabilizan la articulación y protegen el cartílago articular.

Cuando se rompen, no solo perdemos esa función de amortiguación, sino que el fragmento roto puede provocar bloqueos, dolor e inflamación. Además, la ausencia de menisco aumenta el riesgo de desarrollar artrosis a largo plazo, por eso es tan importante tomar la decisión terapéutica correcta.

Cuándo es necesaria la cirugía

No todas las roturas meniscales requieren cirugía. En mi práctica diaria valoro diversos factores antes de indicar una intervención quirúrgica. Las roturas pequeñas, estables y en pacientes con síntomas leves pueden responder bien al tratamiento conservador con fisioterapia y modificación de la actividad.

Sin embargo, indicamos cirugía cuando existe dolor persistente que no mejora con tratamiento conservador, bloqueos articulares que impiden extender o flexionar completamente la rodilla, derrame articular recurrente o cuando el paciente es joven y activo con una rotura que compromete su calidad de vida.

La artroscopia como vía de acceso

Tanto la sutura como la meniscectomía se realizan mediante artroscopia, una técnica mínimamente invasiva que revolucionó la cirugía de rodilla. Realizamos dos o tres pequeñas incisiones de menos de un centímetro por las que introducimos una cámara y los instrumentos necesarios.

Las ventajas son evidentes: menor agresión quirúrgica, menos dolor postoperatorio, recuperación más rápida y menor riesgo de complicaciones. En consulta, cuando documento estos procedimientos en el software médico DriCloud, siempre explico a mis pacientes que podrán irse a casa el mismo día de la intervención.

Sutura meniscal: reparar es mejor que resecar

Siempre que es técnicamente posible, la sutura meniscal es la opción preferida. ¿Por qué? Porque preservamos el menisco y mantenemos su función protectora del cartílago articular. Sin embargo, no todas las roturas son reparables.

Las roturas que mejor responden a la sutura son aquellas localizadas en la zona periférica del menisco, donde existe vascularización (riego sanguíneo) que permite la cicatrización. También consideramos la edad del paciente (los jóvenes cicatrizan mejor), el patrón de la rotura (las longitudinales son más favorables) y el tiempo transcurrido desde la lesión (las roturas agudas responden mejor que las crónicas).

Durante la intervención, utilizamos suturas especiales o dispositivos específicos para aproximar los bordes de la rotura y favorecer su cicatrización. Es un procedimiento técnicamente más exigente que la meniscectomía y requiere un periodo de rehabilitación más prolongado, pero los resultados a largo plazo compensan.

Meniscectomía: cuándo hay que resecar

La meniscectomía consiste en extirpar el fragmento meniscal dañado. Puede ser parcial (resecamos solo la parte rota, conservando el tejido sano) o total (extirpamos todo el menisco, algo que intentamos evitar siempre que sea posible).

Optamos por la meniscectomía cuando la rotura se localiza en la zona avascular del menisco (la parte central, sin riego sanguíneo), en roturas degenerativas complejas que no tienen capacidad de cicatrización, cuando el tejido meniscal está muy deteriorado o en roturas inestables que no son susceptibles de reparación.

Aunque la recuperación postoperatoria es más rápida que tras una sutura, debemos ser conscientes de que estamos eliminando tejido que tiene una función importante. Por eso insisto en realizar meniscectomías lo más conservadoras posible, preservando el máximo tejido meniscal sano.

Recuperación postoperatoria

La recuperación varía significativamente según el procedimiento realizado. Tras una meniscectomía parcial, los pacientes suelen caminar con apoyo inmediato y retomar actividades cotidianas en pocas semanas. La fisioterapia es fundamental pero menos exigente.

En cambio, tras una sutura meniscal, protegemos la reparación durante las primeras semanas limitando la carga y el rango de movimiento. El protocolo de rehabilitación es más progresivo y el retorno al deporte puede demorarse varios meses. La paciencia es clave para permitir que el menisco cicatrice correctamente.

Cuándo consultar con un traumatólogo

Recomiendo consultar si presentáis dolor de rodilla persistente tras un traumatismo o tras actividad deportiva, sensación de bloqueo o chasquido al mover la rodilla, inflamación recurrente sin causa aparente o dificultad para realizar actividades cotidianas como subir escaleras o ponerse en cuclillas.

Un diagnóstico precoz permite valorar todas las opciones terapéuticas y, en caso de cirugía, aumenta las posibilidades de poder realizar una sutura en lugar de una resección.

Recordad que este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye una valoración médica personalizada. Cada rodilla y cada rotura meniscal son diferentes, y la decisión terapéutica debe individualizarse tras una exploración completa y las pruebas de imagen necesarias.