En mi consulta veo con frecuencia pacientes que llegan después de meses, incluso años, sufriendo dolor en tendones que no termina de resolverse con tratamientos convencionales. La tendinopatía aquílea, el codo de tenista, la fascitis plantar o la tendinopatía rotuliana son ejemplos habituales. Para muchos de estos casos, las ondas de choque representan una alternativa terapéutica efectiva que vale la pena conocer.
Qué son las ondas de choque
Las ondas de choque extracorpóreas son ondas acústicas de alta energía que se aplican sobre la zona afectada desde fuera del cuerpo, sin necesidad de cirugía. Imagina algo parecido a las ecografías, pero con una intensidad mucho mayor y un propósito terapéutico diferente.
Este tratamiento genera un efecto mecánico en los tejidos que estimula la regeneración, mejora la circulación sanguínea en la zona y ayuda a reorganizar las fibras de colágeno que forman el tendón. Además, tiene un efecto analgésico, es decir, reduce el dolor.
Cuándo están indicadas
No todas las tendinopatías requieren ondas de choque. En mi práctica clínica, las reservo principalmente para casos crónicos que no han respondido adecuadamente a tratamientos conservadores tras varios meses de evolución.
Las indicaciones más frecuentes incluyen:
- Tendinopatía aquílea (dolor en el tendón de Aquiles)
- Epicondilitis lateral o codo de tenista
- Epitrocleítis o codo de golfista
- Fascitis plantar crónica
- Tendinopatía rotuliana o rodilla del saltador
- Tendinopatía calcificante del hombro
- Síndrome de dolor trocantéreo mayor (cadera)
Es importante destacar que las ondas de choque no son la primera línea de tratamiento. Antes deberíamos haber intentado reposo relativo, modificación de la actividad, fisioterapia, ejercicios excéntricos y antiinflamatorios si fuera necesario.
Cómo se realiza el tratamiento
La sesión es ambulatoria, es decir, vienes a la consulta y te vas a casa el mismo día. No requiere anestesia, aunque en algunos casos podemos aplicar un anestésico local tópico si el paciente tiene un umbral de dolor bajo.
Durante el procedimiento, que suele durar entre 10 y 15 minutos, aplico el cabezal del aparato sobre la zona dolorosa previamente localizada mediante palpación y, cuando es necesario, con ayuda de ecografía. El paciente nota una sensación de impactos repetitivos que pueden resultar molestos, pero habitualmente son tolerables.
El número de sesiones varía según cada caso, pero lo habitual es realizar entre tres y cinco sesiones con intervalos semanales. En consulta utilizo el software médico DriCloud para llevar un registro detallado de cada sesión y evaluar la evolución del paciente.
Qué esperar tras el tratamiento
Aquí es donde necesito ser completamente honesto: la mejoría no es inmediata. De hecho, es relativamente común que durante las primeras 48 horas después de cada sesión el dolor pueda incluso aumentar ligeramente. Esto es normal y no significa que el tratamiento no esté funcionando.
La mejoría real comienza a notarse generalmente a partir de las 4 a 6 semanas desde la primera sesión, y el efecto completo puede tardar hasta tres meses en manifestarse. Por eso insisto tanto en la paciencia: no es un tratamiento mágico instantáneo.
Durante este periodo es fundamental continuar con los ejercicios de fisioterapia prescritos y evitar sobrecargar el tendón, aunque el dolor vaya disminuyendo. La tentación de volver rápidamente a la actividad deportiva intensa es grande, pero puede comprometer el resultado.
Ventajas y limitaciones
Entre las ventajas, destacan que es un procedimiento no invasivo, sin incisiones, con mínimos efectos secundarios y que permite reincorporarse a las actividades habituales de forma inmediata, aunque con las precauciones mencionadas.
Sin embargo, tiene limitaciones. No todos los pacientes responden igual, y aunque la mayoría experimenta mejoría significativa, hay casos en los que el resultado no es satisfactorio y debemos considerar otras opciones, incluida en ocasiones la cirugía.
Contraindicaciones importantes
Existen situaciones en las que no debemos aplicar ondas de choque:
- Embarazo
- Trastornos de la coagulación o tratamiento con anticoagulantes
- Infecciones en la zona a tratar
- Tumores en el área
- Cerca de pulmones o tejido nervioso importante
Cuándo consultar con tu traumatólogo
Si llevas más de tres meses con dolor en un tendón que no mejora con tratamiento conservador, es momento de consultar sobre alternativas como las ondas de choque. También si el dolor limita tus actividades diarias o deportivas de forma significativa.
Recuerda que este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración médica personalizada. Cada caso es único y requiere un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento individualizado.