La epicondilitis lateral, conocida popularmente como "codo de tenista", es una de las consultas más frecuentes que atiendo relacionadas con dolor en el codo. Y lo curioso es que la mayoría de mis pacientes con esta lesión nunca han empuñado una raqueta de tenis. Se trata de una afectación de los tendones extensores de la muñeca que se insertan en el epicóndilo, una prominencia ósea situada en la parte externa del codo.
Esta lesión aparece típicamente por movimientos repetitivos de extensión de la muñeca y supinación del antebrazo (girar la palma de la mano hacia arriba). Aunque el nombre sugiere que afecta a tenistas, en mi consulta veo con frecuencia a pintores, carpinteros, informáticos, cocineros y personas que realizan trabajos manuales repetitivos.
¿Por qué se produce la epicondilitis?
La causa principal es la sobrecarga repetitiva de los músculos extensores del antebrazo. Estos músculos se originan en el epicóndilo lateral del húmero (el hueso del brazo) mediante tendones. Cuando sometemos estos tendones a esfuerzos repetidos sin el descanso adecuado, se producen microroturas en sus fibras que desencadenan un proceso degenerativo.
Contrariamente a lo que se pensaba hace años, hoy sabemos que no se trata de una inflamación aguda, sino de una tendinopatía degenerativa. Es decir, el tendón sufre cambios en su estructura por la sobrecarga crónica, perdiendo su capacidad de regeneración normal.
Los factores de riesgo más habituales incluyen:
- Edad entre 30 y 50 años
- Actividades laborales o deportivas con gestos repetitivos
- Mala técnica deportiva (especialmente en tenis, pádel o golf)
- Falta de fortalecimiento muscular previo
- Equipamiento inadecuado (raquetas muy rígidas, empuñaduras incorrectas)
Síntomas que debes conocer
El síntoma principal es el dolor en la cara externa del codo, que puede irradiarse hacia el antebrazo. Este dolor típicamente:
- Empeora al agarrar objetos, dar la mano o girar una manilla
- Se intensifica al extender la muñeca contra resistencia
- Dificulta tareas cotidianas como sostener una taza de café o usar el ratón del ordenador
- Puede aparecer en reposo en casos avanzados
- Aumenta con la palpación directa sobre el epicóndilo
Es importante diferenciarla de otras patologías del codo, como la epitrocleitis (codo de golfista, que duele en la cara interna), la compresión del nervio radial o problemas articulares.
Diagnóstico en consulta
El diagnóstico es fundamentalmente clínico. En mi experiencia, una buena historia clínica y exploración física son suficientes en la mayoría de casos. Realizo maniobras específicas como el test de Cozen (extensión de muñeca contra resistencia) o el test de Mill (estiramiento pasivo) que reproducen el dolor característico.
Ocasionalmente solicito pruebas complementarias:
- Ecografía: permite valorar el estado del tendón y descartar roturas
- Resonancia magnética: reservada para casos dudosos o cuando planteamos cirugía
- Radiografía: útil para descartar otras patologías óseas o articulares
Para el seguimiento de mis pacientes, utilizo el software médico DriCloud, que me permite registrar la evolución y compartir recomendaciones de forma organizada.
Opciones de tratamiento
La buena noticia es que entre el 80-95% de los casos se resuelven con tratamiento conservador. La clave está en la paciencia y el cumplimiento de las indicaciones.
Tratamiento inicial:
- Modificación de actividades: reducir o evitar los gestos que provocan dolor
- Aplicación de frío local en fases agudas (15-20 minutos, varias veces al día)
- Antiinflamatorios no esteroideos si es necesario para controlar el dolor
- Uso de ortesis tipo codera epicondílea, que reduce la tensión sobre los tendones
Fisioterapia especializada:
Es fundamental. Un buen programa de rehabilitación incluye técnicas como ondas de choque extracorpóreas, electrolisis percutánea intratisular (EPI), masaje transverso profundo y, sobre todo, ejercicios excéntricos progresivos que favorecen la regeneración tendinosa.
Otras opciones:
- Infiltraciones con corticoides (con cautela, no más de 2-3 al año)
- Plasma rico en plaquetas (PRP): resultados prometedores en casos seleccionados
- Cirugía: reservada para casos refractarios tras 6-12 meses de tratamiento conservador correcto
Ejercicios de recuperación
Los ejercicios excéntricos (en los que el músculo se alarga mientras soporta carga) son la base de la rehabilitación. Un ejercicio básico consiste en:
Con el antebrazo apoyado y la muñeca en el borde de una mesa, sostener un peso ligero (0,5-1 kg) con la palma hacia abajo. Subir la muñeca con ayuda de la otra mano y bajarla lentamente durante 3-5 segundos. Realizar 3 series de 15 repeticiones, dos veces al día.
Es fundamental progresar gradualmente y que estos ejercicios los supervise un fisioterapeuta.
¿Cuándo debes consultar?
Acude a un especialista si:
- El dolor en el codo persiste más de una semana interfiriendo con tus actividades
- No mejora con reposo relativo y medidas básicas
- Aparece hinchazón, enrojecimiento o calor intenso
- Notas debilidad progresiva en la mano o antebrazo
- El dolor es muy intenso o impide el descanso nocturno
Recuerda que este artículo tiene carácter divulgativo y en ningún caso sustituye una consulta médica personalizada. Cada paciente es único y requiere una valoración individual para establecer el diagnóstico correcto y el tratamiento más adecuado.