La epicondilitis lateral, más conocida como codo de tenista, es una de las lesiones que veo con mayor frecuencia en mi consulta. A pesar de su nombre popular, solo una pequeña parte de quienes la padecen practican tenis. De hecho, afecta principalmente a personas que realizan movimientos repetitivos con la mano y la muñeca en su trabajo o actividades cotidianas.
Se trata de una lesión degenerativa (tendinosis) de los tendones extensores de la muñeca y los dedos, que se insertan en el epicóndilo lateral del codo, una pequeña prominencia ósea en la parte externa de esta articulación. Con el tiempo y la sobrecarga, estos tendones sufren microroturas que provocan dolor e inflamación.
Por qué aparece la epicondilitis
En mi experiencia, las causas más habituales de esta lesión son:
- Movimientos repetitivos de extensión de muñeca y supinación del antebrazo (girar la palma hacia arriba)
- Sobrecarga por actividades laborales como carpintería, pintura, fontanería o uso prolongado del ordenador
- Técnica incorrecta en deportes de raqueta, golf o escalada
- Edad, siendo más frecuente entre los 35 y 55 años
- Falta de preparación muscular o calentamiento inadecuado
Es importante entender que no se trata de una inflamación aguda, sino de un proceso degenerativo crónico del tendón. Por eso, los tratamientos más efectivos son aquellos que favorecen la regeneración tendinosa, no solo los que reducen la inflamación.
Síntomas característicos
El síntoma principal es el dolor en la parte externa del codo, que puede irradiarse hacia el antebrazo. Los pacientes me describen molestias al:
- Estrechar la mano a otra persona
- Levantar objetos, incluso ligeros como una taza de café
- Girar pomos de puertas o abrir frascos
- Realizar actividades con la muñeca en extensión
El dolor suele ser progresivo, comenzando como una molestia leve tras la actividad y empeorando hasta aparecer incluso en reposo en casos avanzados. A veces, los pacientes notan debilidad en el agarre o rigidez matutina.
Cómo realizo el diagnóstico
El diagnóstico de la epicondilitis es fundamentalmente clínico. Durante la exploración física, realizo varias maniobras específicas:
- Palpación del epicóndilo lateral, que resulta dolorosa
- Prueba de extensión resistida de muñeca con el codo extendido
- Maniobra de la silla (dolor al intentar levantar una silla con la palma hacia abajo)
Habitualmente solicito una ecografía, que permite visualizar el estado del tendón, detectar microroturas y descartar otras lesiones. La resonancia magnética la reservo para casos complejos o cuando sospecho otras patologías asociadas. Las radiografías son útiles para descartar problemas óseos o calcificaciones.
En mi consulta utilizo DriCloud para registrar todos estos hallazgos y el seguimiento evolutivo de cada paciente, lo que me permite ajustar el tratamiento según la respuesta individual.
Opciones de tratamiento
El tratamiento de la epicondilitis debe ser progresivo y personalizado. La mayoría de los casos se resuelven con tratamiento conservador:
Medidas iniciales:
- Reposo relativo, evitando las actividades que desencadenan el dolor
- Aplicación de hielo durante 15 minutos varias veces al día
- Antiinflamatorios no esteroideos en fases de dolor agudo
- Uso de coderas o férulas específicas para epicondilitis
Fisioterapia: Es el pilar fundamental del tratamiento. Incluye técnicas como masaje transverso profundo (Cyriax), ondas de choque extracorpóreas, electroterapia y ejercicios de fortalecimiento excéntrico.
Infiltraciones: Pueden ser útiles en casos seleccionados. Personalmente, prefiero las infiltraciones con plasma rico en plaquetas (PRP) a los corticoides, ya que favorecen la regeneración tendinosa sin efectos adversos sobre el tejido.
Cirugía: La reservo para casos que no responden tras seis meses de tratamiento conservador correcto. Consiste en liberar y limpiar el tendón dañado mediante una pequeña incisión o por artroscopia.
Ejercicios para la recuperación
Los ejercicios de fortalecimiento excéntrico son fundamentales. Consisten en contraer el músculo mientras se alarga. Te recomiendo realizar estos ejercicios bajo supervisión de un fisioterapeuta inicialmente:
- Extensión excéntrica de muñeca con peso ligero (comenzar con 0,5 kg)
- Ejercicios de prensión con pelota blanda
- Estiramientos suaves de los extensores de muñeca
- Fortalecimiento progresivo con bandas elásticas
La clave está en la progresión gradual y no forzar cuando aparece dolor intenso.
Cuándo debes consultar
Te recomiendo acudir a un traumatólogo si presentas dolor en el codo que persiste más de dos semanas, si el dolor interfiere con tus actividades diarias, o si notas debilidad progresiva en la mano. Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado mejoran notablemente el pronóstico.
Recuerda que este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una consulta médica personalizada. Cada caso es único y requiere una valoración específica por un especialista.