Artrosis de rodilla: tratamientos actuales antes de la prótesis

La artrosis de rodilla es una de las consultas más frecuentes que atiendo en mi día a día. Muchos pacientes llegan a la consulta preocupados, pensando que la única solución es la prótesis de rodilla. Sin embargo, la realidad es bien distinta: existen múltiples opciones terapéuticas que podemos aplicar antes de plantearnos la cirugía de sustitución articular.

Hoy quiero hablaros de estos tratamientos conservadores, que en muchos casos consiguen mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes y retrasar, a veces durante años, la necesidad de una prótesis.

Qué es la artrosis de rodilla

La artrosis, también llamada osteoartritis, es el desgaste del cartílago articular, ese tejido que recubre los extremos de los huesos y permite que la articulación se mueva con suavidad. Cuando este cartílago se deteriora, los huesos rozan entre sí, produciendo dolor, inflamación y limitación del movimiento.

En la rodilla, este proceso puede afectar a uno o varios compartimentos: el interno (medial), el externo (lateral) o la articulación entre la rótula y el fémur (femoropatelar). Identificar exactamente dónde está el problema es fundamental para orientar el tratamiento adecuado.

Síntomas que debes conocer

Los pacientes con artrosis de rodilla suelen presentar:

  • Dolor que empeora con la actividad y mejora con el reposo
  • Rigidez matutina que dura menos de 30 minutos
  • Inflamación ocasional de la rodilla
  • Sensación de crujidos al mover la articulación
  • Dificultad para subir o bajar escaleras
  • Limitación progresiva de la movilidad

Diagnóstico preciso

En mi consulta, el diagnóstico comienza siempre con una historia clínica detallada y una exploración física cuidadosa. Las radiografías simples son suficientes en la mayoría de los casos para confirmar el diagnóstico y valorar el grado de artrosis.

Ocasionalmente solicito una resonancia magnética cuando necesito evaluar con más detalle el estado del cartílago, los meniscos o detectar lesiones asociadas. El uso de software médico como DriCloud me permite compartir estas imágenes con los pacientes de forma sencilla, lo que facilita enormemente la comprensión de su problema.

Tratamientos conservadores disponibles

Modificación de hábitos y fisioterapia

El primer escalón terapéutico, y probablemente el más importante, es la modificación de los factores de riesgo. La pérdida de peso en pacientes con sobrepeso reduce significativamente la carga sobre la rodilla. Cada kilogramo que perdemos disminuye aproximadamente cuatro veces esa carga sobre la articulación al caminar.

La fisioterapia dirigida es fundamental. Un programa de fortalecimiento muscular, especialmente del cuádriceps y la musculatura periarticular, mejora la estabilidad de la rodilla y reduce el dolor. Los ejercicios de bajo impacto como la natación o el ciclismo son especialmente recomendables.

Tratamientos farmacológicos

Los analgésicos y antiinflamatorios orales siguen siendo útiles para el control del dolor, aunque deben usarse de forma juiciosa y siempre bajo supervisión médica, especialmente en pacientes mayores o con problemas digestivos o cardiovasculares.

Los condroprotectores, como el sulfato de glucosamina o el condroitín sulfato, pueden ofrecer beneficio en algunos pacientes, aunque la evidencia científica sobre su eficacia es variable.

Infiltraciones

Las infiltraciones intraarticulares son un recurso valioso que utilizo con frecuencia:

  • Corticoides: proporcionan un alivio rápido del dolor y la inflamación, aunque su efecto es temporal
  • Ácido hialurónico: actúa como lubricante articular y puede ofrecer mejoría durante varios meses
  • Plasma rico en plaquetas (PRP): utiliza factores de crecimiento del propio paciente para estimular la regeneración tisular

Es importante entender que ninguna infiltración regenera el cartílago perdido, pero pueden mejorar los síntomas y la función de la rodilla.

Otros tratamientos emergentes

Las células madre y otros tratamientos biológicos están en investigación. Aunque prometedores, todavía no disponemos de evidencia científica sólida que respalde su uso rutinario fuera de ensayos clínicos.

Las rodilleras y ortesis pueden ser útiles en artrosis unicompartimentales, ayudando a redistribuir las cargas en la articulación.

Cuándo plantearse la cirugía

La prótesis de rodilla sigue siendo un tratamiento excelente, pero debe reservarse para cuando los tratamientos conservadores han fracasado y el dolor limita significativamente la calidad de vida del paciente.

En pacientes jóvenes o con artrosis localizada en un solo compartimento, existen cirugías alternativas como las osteotomías (cortes en el hueso para realinear la rodilla) o las prótesis unicompartimentales, que preservan parte de la articulación.

Cuándo consultar al especialista

Debes acudir al traumatólogo si presentas dolor de rodilla que persiste más de dos o tres semanas, que interfiere con tus actividades diarias o que no mejora con medidas simples como el reposo y los analgésicos habituales.

Recuerda que este artículo tiene una finalidad puramente divulgativa y no sustituye la valoración individualizada por un especialista en traumatología. Cada paciente es único y requiere un plan terapéutico adaptado a sus circunstancias particulares.