Epicondilitis o codo de tenista: causas y tratamiento

La epicondilitis lateral, más conocida como codo de tenista, es una de las lesiones que veo con mayor frecuencia en mi consulta. A pesar de su nombre popular, la mayoría de personas que la padecen nunca han cogido una raqueta. Se trata de una lesión por sobrecarga de los tendones que se insertan en la parte externa del codo, concretamente en el epicóndilo lateral, una prominencia ósea que puedes palpar en la cara externa de tu codo.

Lo interesante de esta patología es que afecta tanto a deportistas como a personas con trabajos manuales repetitivos: pintores, carpinteros, informáticos que usan intensamente el ratón, o cualquier persona que realice movimientos repetitivos de extensión de muñeca y dedos con el codo extendido.

Por qué se produce la epicondilitis

La causa principal es la sobrecarga repetitiva de los músculos extensores de la muñeca y los dedos. Estos músculos se originan en el epicóndilo lateral del codo mediante tendones comunes. Cuando sometemos estos tendones a microtraumatismos repetidos sin darles tiempo suficiente para recuperarse, se produce una degeneración del tejido tendinoso.

Contrariamente a lo que se pensaba hace años, hoy sabemos que no se trata tanto de una inflamación (por eso algunos preferimos el término tendinopatía en lugar de tendinitis) sino de una degeneración del colágeno del tendón por sobrecarga crónica. El tejido tendinoso normal se va sustituyendo por un tejido desorganizado y debilitado.

Síntomas característicos

El síntoma principal es el dolor en la cara externa del codo que puede irradiar hacia el antebrazo. En mi experiencia, los pacientes describen:

  • Dolor al estrechar la mano de otra persona
  • Molestias al girar una manivela o abrir un tarro
  • Dolor al levantar objetos, incluso ligeros como una taza de café
  • Sensación de debilidad en el agarre de la mano
  • Empeoramiento con los movimientos repetitivos de muñeca y dedos

Al principio, el dolor suele aparecer solo durante la actividad, pero si no se trata adecuadamente, puede hacerse constante incluso en reposo.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de la epicondilitis es fundamentalmente clínico. En consulta realizo una exploración física detallada, que incluye la palpación del epicóndilo lateral (que suele ser dolorosa) y varias maniobras específicas. La más característica es provocar dolor al pedir al paciente que extienda la muñeca contra resistencia con el codo extendido.

Habitualmente no son necesarias pruebas de imagen para el diagnóstico, aunque en ocasiones solicito una ecografía para valorar el grado de afectación del tendón y descartar otras patologías. La resonancia magnética la reservo para casos que no mejoran con el tratamiento conservador o cuando sospecho otras lesiones asociadas.

En mi práctica diaria utilizo software especializado como DriCloud para registrar todos estos hallazgos y hacer un seguimiento evolutivo preciso de cada paciente.

Opciones de tratamiento

La buena noticia es que la gran mayoría de epicondilitis se resuelven con tratamiento conservador, sin necesidad de cirugía. El enfoque terapéutico debe ser progresivo:

Fase inicial: Lo primero es modificar o reducir la actividad que está causando el problema. Esto no significa inmovilizar completamente el codo, sino evitar los gestos que desencadenan el dolor. Aplicar frío local durante 15 minutos varias veces al día puede aliviar las molestias.

Fisioterapia: Es el pilar fundamental del tratamiento. Los ejercicios excéntricos, es decir, aquellos en los que el músculo se alarga mientras se contrae, han demostrado ser especialmente efectivos. También son útiles los estiramientos de la musculatura extensora del antebrazo.

Tratamientos complementarios: Las infiltraciones con corticoides pueden proporcionar alivio temporal, aunque no deben ser la primera opción ni repetirse en exceso. Otras opciones que considero en casos seleccionados incluyen las ondas de choque extracorpóreas o el plasma rico en plaquetas, aunque la evidencia científica sobre estos últimos es variable.

Cirugía: La reservo exclusivamente para aquellos casos que no mejoran tras varios meses de tratamiento conservador bien realizado. La intervención consiste en eliminar el tejido degenerado del tendón.

Ejercicios que pueden ayudarte

Bajo supervisión de tu fisioterapeuta, estos ejercicios pueden acelerar tu recuperación:

  • Extensión de muñeca con peso ligero de forma lenta y controlada
  • Estiramientos de los extensores del antebrazo manteniendo el codo extendido
  • Ejercicios de fortalecimiento del agarre con una pelota blanda
  • Masaje transverso profundo sobre el tendón afectado

Cuándo debes consultar

Te recomiendo acudir a un especialista en traumatología si experimentas dolor persistente en el codo que no mejora con reposo relativo en una o dos semanas, si el dolor interfiere con tus actividades diarias o laborales, o si notas pérdida significativa de fuerza en el brazo afectado.

Recuerda que este artículo tiene únicamente carácter informativo y no sustituye una consulta médica presencial. Cada caso es único y requiere una valoración individualizada para establecer el diagnóstico correcto y el tratamiento más adecuado.