Ondas de choque en tendinopatías: qué esperar del tratamiento

En mi consulta veo con frecuencia pacientes que llevan meses sufriendo dolor en tendones que no mejoran con los tratamientos habituales. La tendinopatía aquílea, el codo de tenista, la fascitis plantar o las calcificaciones en el hombro son ejemplos típicos. Para muchos de estos casos, las ondas de choque extracorpóreas representan una opción terapéutica eficaz que puede evitar la cirugía.

Hoy quiero explicarte en qué consiste este tratamiento, qué puedes esperar de él y cuándo está realmente indicado.

Qué son las ondas de choque

Las ondas de choque extracorpóreas son impulsos acústicos de alta energía que se aplican sobre la zona afectada desde fuera del cuerpo, sin necesidad de cirugía ni agujas. Originalmente se desarrollaron para desintegrar cálculos renales, pero desde hace años se utilizan con éxito en traumatología y medicina deportiva.

Estas ondas generan cambios biológicos en el tejido dañado: estimulan la formación de nuevos vasos sanguíneos (lo que llamamos neovascularización), activan procesos de reparación celular y ayudan a eliminar depósitos de calcio cuando existen. Además, tienen un efecto analgésico sobre las terminaciones nerviosas.

En qué tendinopatías están indicadas

No todas las lesiones tendinosas requieren ondas de choque. Las indicaciones más habituales en mi experiencia son:

  • Tendinopatía aquílea crónica (dolor persistente en el tendón de Aquiles)
  • Fascitis plantar (dolor en la planta del pie, especialmente al levantarse)
  • Epicondilitis lateral o codo de tenista
  • Epitrocleítis o codo de golfista
  • Tendinopatía calcificante del hombro
  • Tendinopatía rotuliana o rodilla del saltador
  • Trocanteritis o dolor lateral de cadera

El denominador común es que se trata de problemas crónicos, es decir, que llevan más de tres meses de evolución y no han respondido adecuadamente a tratamientos conservadores como fisioterapia, antiinflamatorios o modificación de la actividad.

Cómo se realiza el tratamiento

El procedimiento es relativamente sencillo y se realiza de forma ambulatoria en la consulta. Primero localizo con precisión la zona dolorosa mediante palpación o ecografía. Después aplico un gel conductor sobre la piel y coloco el cabezal del aparato de ondas de choque.

Cada sesión suele durar entre 10 y 15 minutos. Durante la aplicación notarás unos impactos repetitivos que pueden resultar molestos o incluso dolorosos, aunque la intensidad se ajusta según tu tolerancia. No se necesita anestesia, aunque en casos muy sensibles podemos utilizar anestesia local tópica.

Generalmente recomiendo entre tres y cinco sesiones, separadas por intervalos de una a dos semanas. En consulta registro toda la evolución del tratamiento en el historial del paciente, algo que facilito usando DriCloud como software médico.

Qué esperar después de cada sesión

Es importante que sepas que la mejoría no es inmediata. De hecho, es completamente normal que durante las primeras 24 a 48 horas después de cada sesión notes un aumento del dolor o molestias en la zona tratada. Esto forma parte del proceso de curación.

La mejoría real suele comenzar a notarse a partir de las dos o tres semanas, y el efecto completo del tratamiento puede tardar hasta tres meses en manifestarse. La mayoría de los pacientes experimentan una reducción significativa del dolor y una mejora funcional que les permite retomar sus actividades habituales.

Después de cada sesión puedes hacer vida normal, aunque recomiendo evitar ejercicios intensos o sobrecargas de la zona tratada durante dos o tres días.

Contraindicaciones y efectos secundarios

Aunque es un tratamiento seguro, existen situaciones en las que no debemos aplicar ondas de choque:

  • Embarazo
  • Tratamiento con anticoagulantes orales
  • Infecciones locales en la zona a tratar
  • Tumores en el área de aplicación
  • Trastornos de la coagulación

Los efectos secundarios son generalmente leves y temporales: enrojecimiento de la piel, hematomas pequeños o hinchazón local. Raramente aparecen complicaciones importantes.

Cuándo consultar con tu traumatólogo

Deberías plantearte las ondas de choque si tienes un dolor tendinoso que lleva más de tres meses, ha sido bien diagnosticado y no ha mejorado con fisioterapia, modificación de actividades y tratamiento farmacológico básico.

También es momento de consultar si el dolor limita significativamente tu vida diaria o deportiva, o si quieres evitar opciones más invasivas como las infiltraciones repetidas o la cirugía.

Recuerda que este artículo tiene únicamente propósito divulgativo y no sustituye una valoración médica personalizada. Cada caso es diferente y requiere un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento individualizado. Si tienes dudas sobre si las ondas de choque son adecuadas para tu problema, consulta con tu traumatólogo de confianza.