En mi consulta recibo con mucha frecuencia pacientes que me preguntan por las infiltraciones de ácido hialurónico. Algunos vienen convencidos de que es la solución mágica a su dolor de rodilla, otros llegan escépticos tras haber probado sin éxito. La realidad, como suele ocurrir en medicina, está en un punto intermedio.
Hoy quiero explicaros cuándo las infiltraciones con ácido hialurónico realmente tienen sentido y cuándo estamos, probablemente, perdiendo el tiempo y el dinero.
Qué es el ácido hialurónico y cómo actúa
El ácido hialurónico es una sustancia que nuestro cuerpo produce de forma natural y que está presente en el líquido sinovial, ese fluido que lubrica las articulaciones. Con el paso de los años y, especialmente, cuando hay artrosis (desgaste del cartílago articular), la calidad y cantidad de este ácido hialurónico disminuye.
La idea de las infiltraciones es sencilla: aportar ácido hialurónico desde fuera para mejorar la lubricación de la articulación, reducir la fricción entre las superficies articulares y, en teoría, disminuir el dolor y mejorar la movilidad. No se trata de regenerar el cartílago perdido, esto es importante dejarlo claro desde el principio. Hablamos de alivio sintomático, no de curación.
Cuándo están realmente indicadas
Las infiltraciones de ácido hialurónico tienen su mejor indicación en casos de artrosis leve a moderada, especialmente de rodilla. Este es el escenario donde más evidencia científica tenemos y donde veo mejores resultados en mi práctica diaria.
Los candidatos ideales son:
- Pacientes con artrosis de rodilla en fases iniciales o intermedias
- Personas que mantienen un espacio articular razonable, visible en la radiografía
- Aquellos que han probado tratamientos conservadores como antiinflamatorios, fisioterapia y pérdida de peso sin suficiente mejoría
- Pacientes que no pueden o no quieren someterse a cirugía en ese momento
- Personas activas que buscan mantener su nivel de actividad física
También utilizo estas infiltraciones ocasionalmente en otras articulaciones como el hombro, el tobillo o la cadera, aunque la evidencia es menos sólida que en la rodilla.
Cuándo NO merece la pena
Soy muy claro con mis pacientes cuando les explico que las infiltraciones no van a ayudar. Es importante ser honesto para evitar falsas esperanzas y gastos innecesarios.
No recomiendo el ácido hialurónico en:
- Artrosis muy avanzada con desaparición completa del espacio articular
- Articulaciones con inflamación activa importante (derrame articular abundante)
- Cuando el dolor proviene principalmente de problemas mecánicos como meniscos rotos o cuerpos libres intraarticulares
- Pacientes con expectativas poco realistas que esperan una solución definitiva
En la artrosis severa, cuando los huesos prácticamente rozan entre sí, el ácido hialurónico tiene poco margen para actuar. En estos casos, suelo plantear directamente opciones quirúrgicas como la prótesis de rodilla si el paciente es candidato.
Qué esperar del tratamiento
Cuando realizamos este tratamiento, normalmente aplicamos entre una y tres infiltraciones separadas por una o dos semanas, dependiendo del protocolo y del producto utilizado. Existen diferentes preparados con distintos pesos moleculares y concentraciones.
La mejoría, cuando se produce, no es inmediata. Suele notarse a partir de las dos o tres semanas, y el efecto puede durar entre seis meses y un año en los casos favorables. Algunos pacientes responden muy bien y otros apenas notan cambios, la medicina no es una ciencia exacta.
En mi consulta, donde gestiono el seguimiento de los pacientes con DriCloud, puedo monitorizar la evolución y valorar si merece la pena repetir el ciclo cuando los síntomas reaparecen.
Riesgos y efectos secundarios
Afortunadamente, las complicaciones son poco frecuentes. El riesgo más importante, aunque raro, es la infección articular. Por eso es fundamental que las infiltraciones las realice un especialista en condiciones de asepsia adecuadas.
Otros efectos que pueden aparecer son dolor transitorio tras la infiltración, sensación de hinchazón o, en casos puntuales, reacción local al producto. Estos síntomas suelen resolverse en pocos días.
Cuándo consultar con el traumatólogo
Si tienes dolor articular persistente que limita tus actividades diarias, es momento de consultar. En la valoración inicial determinaremos el grado de artrosis mediante exploración física y pruebas de imagen, y así podremos decidir si las infiltraciones de ácido hialurónico son una opción razonable para tu caso concreto.
Recuerda que este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye una consulta médica personalizada. Cada paciente es único y requiere una valoración individualizada para determinar el mejor tratamiento.